En Blanco nos encanta vivir las tradiciones… ¡pero con un toque de magia! Estos días hemos celebrado la Pascua de una forma muy especial: ¡en nuestra sala de luz negra!
Los peques se adentraron en un mundo sorprendente donde todo brillaba en la oscuridad. Huevitos fluorescentes, conejitos que parecían saltar entre luces y colores, y pequeños tesoros escondidos que invitaban a explorar sin parar. La emoción se reflejaba en sus caritas mientras descubrían cómo sus manos, sus dibujos… ¡y hasta sus risas parecían iluminarse!
A través de esta actividad no solo nos divertimos, sino que también estimulamos la curiosidad, la percepción visual y la experimentación sensorial, tan importantes en estas primeras etapas. Porque aprender también puede ser una aventura llena de luz… ¡aunque sea en la oscuridad!
Sin duda, una experiencia diferente que ha llenado nuestra escuela de ilusión, color… ¡y mucha magia pascuera!























