En Rojo 1 hemos convertido la sala de luz negra en una pequeña frutería muy especial. Bajo la magia de esta luz, las frutas, los colores y los objetos brillan de una forma sorprendente que despierta la curiosidad de los más pequeños.
Durante la actividad, los niños y niñas se transforman en auténticos fruteros y fruteras: observan, clasifican, “compran”, “venden” y juegan con frutas que destacan bajo la luz negra. Así, a través del juego simbólico, descubren el oficio de la frutería mientras experimentan con los colores, las formas y las texturas.
Este tipo de propuestas estimulan los sentidos, fomentan el lenguaje, la imaginación y el juego en grupo. Además, el ambiente de la sala de luz negra convierte cada momento en una experiencia diferente, divertida y llena de descubrimientos.
Porque aprender también puede brillar… ¡y mucho!














