¡Qué maravilla aprender al aire libre! Estos días hemos salido al jardín para disfrutar de una actividad que nunca falla: ¡las botellas sensoriales!
Nuestros peques de Rojo 4 exploraron, agitaron y observaron con mucha curiosidad todo lo que escondían en su interior: colores que se mezclaban, pequeños objetos que flotaban, brillitos que subían y bajaban… ¡un auténtico espectáculo en miniatura! Además, el entorno natural hizo la experiencia aún más especial, acompañados del sol, el aire suave y el sonido de los pájaros.
Cada botella era una invitación a descubrir, a experimentar sin prisas y a dejarse sorprender. A través de esta actividad, trabajamos la atención, la coordinación y la estimulación sensorial, favoreciendo momentos de calma y concentración.
Porque a veces, las cosas más sencillas… ¡son las que despiertan la mayor curiosidad!









